La herramienta era el cuello de botella
La empresa desarrolla programas de transformación digital para clientes Fortune 1000. Su propia gestión de activos de software funcionaba con una herramienta antigua que no dejaba de estorbar:
- Largos periodos de inactividad durante las actualizaciones del sistema, con la herramienta inaccesible todo ese tiempo.
- Informes de software incompletos, que obligaban al equipo a volver a las hojas de cálculo y a horas de trabajo manual para obtener los informes que necesitaba.
- Necesidad de una herramienta de terceros para desplegar agentes y ninguna opción realmente sin agente para el entorno de servidores.
- Capacidad limitada para hacer seguimiento de las garantías de hardware.
El equipo pasaba largos ratos revisando los datos de despliegue y corrigiéndolos a mano. Si a eso se suman las paradas diarias por mantenimiento y actualizaciones por lotes, estaban luchando contra la herramienta que debía ayudarles a gestionar el hardware y el software.
Lo que querían era automatización y flexibilidad: dejar de analizar en hojas de cálculo y tener un único lugar para ver y controlar todos los activos de hardware y software.
Probado antes de comprometerse
Una demostración mostró cómo es tener control y visibilidad sobre hardware y software a la vez. A partir de ahí el equipo avanzó rápido y probó por sí mismo la funcionalidad SAM antes de comprometerse.
Qué marcó la diferencia
- Detección de red e inventario de dispositivos nativos, para que nada quede fuera de la vista.
- Distribución integrada de tecnología con agente y sin agente, que cubre routers, impresoras y switches.
- Automatización avanzada lista para usar, que eliminó los informes manuales en hojas de cálculo estáticas.
- Disponibilidad del 99,9 %, sin ventanas de mantenimiento ni bloqueos del sistema.
Pasar a una implantación completa fue inmediato. La detección y el despliegue con agente o sin agente son nativos y estándar, así que el equipo confió en la cobertura desde el primer día. La conexión con sus aplicaciones SaaS les dio además visibilidad y control de su entorno de Microsoft 365, algo que la herramienta anterior no podía hacer en absoluto.
Informes en los que pueden confiar
Con un inventario fiable, el equipo empezó a usar los informes y análisis integrados de Certero. Elaboran ELP dinámicas y fiables, representan en gráficos los datos clave del negocio y configuran alertas sobre las métricas importantes, todo dentro de la plataforma. Las laboriosas hojas de cálculo desaparecieron con ello.
Los bloqueos por ventanas de mantenimiento de datos son un recuerdo lejano. Los informes llegan más a fondo y se obtienen más rápido, y los incumplimientos y las licencias sin uso aparecen de inmediato, lo que reduce el riesgo y el coste a la vez.
Ahora gestionan ITAM y SAM de otra manera, y con confianza.