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Las pilas o baterías son un componente de gran importancia en innumerables productos electrónicos de consumo. Muchas cámaras digitales incluyen una pila recargable (normalmente de Ion-Litio), así como el cargador correspondiente. En muchos otros casos las cámaras u otros dispositivos electrónicos se entregan sin pilas o con pilas no recargables.
En las cámaras digitales los tamaños de pilas más usados son el AA y el AAA. Las cámaras digitales se caracterizan por consumir mucha energía, principalmente por el uso de la pantalla LCD y el flash. Por ello, es común que una pilas nuevas estándar sólo sirvan para tomar entre 20 y 50 fotos, o unas dos horas de uso continuo en el caso de captura de video. La cantidad exacta depende de muchos factores como la marca y tipo de pilas y el consumo específico de la cámara. A la larga, el consumo de pilas puede representar un gasto considerable, llegando incluso a superar el costo de la propia cámara. Por ello, es muy recomendable el uso de pilas recargables, lo que se traducirá en un ahorro considerable a lo largo de la vida util de la cámara.
En este artículos detallaremos los principales tipos de baterías recargables disponibles y algunas recomendaciones para su uso correcto.
Hay tres tipos básicos de pilas recargables disponibles para uso en productos electrónicos de consumo: nickel cadmio (Ni-Cad), Nickel-Metal-Hydride (NiMH) y Ion Litio (Li-Ion).
Baterías NI-CAD
Las pilas Ni-Cad son tal vez las más comunes en uso actualmente. Estas pilas tienen una buena capacidad y mantienen un voltaje estable a lo largo de su ciclo de descarga, lo que hace posible su uso por dispositivos electrónicos a lo largo de todo su ciclo de descarga. Algunos problemas potenciales de las baterías Ni-Cad son el efecto de "memoria" y el relativamente limitado número de ciclos de recarga antes de que deban ser reemplazadas. Las baterías Ni-Cad normalmente deben ser reemplazadas cada uno o dos años.
El efecto de memoria resulta en una batería que opera por períodos de tiempo cada vez más cortos a medida que la pila se hace vieja. El efecto de memoria se origina en parte por un uso inadecuado de las pilas. Cuando los dispositivos que usan las pilas se usan por un tiempo reducido y se ponen a cargar inmediatamente quedan porciones de las pilas sin usar, es decir, que no son descargadas en ningún momento. Esto favorece la creación de cristales en las porciones no usadas de la pila, lo que inhibe la reacción química que produce la electricidad. Por ejemplo, si sólo usas tus pilas Ni-Cad por 30 minutos antes de recargarlas, después de un cierto tiempo, tus baterías sólo podrán operar por un máximo de 30 minutos, de donde viene el nombre de efecto de memoria. De esta forma se alargará considerablemente el tiempo de vida de las pilas.
Baterías Ni-MH
Las pilas Ni-MH tienen características similares a las Ni-Cad en su capacidad de almacenamiento. Sin embargo, tienen la ventaja de que no sufren del efecto de memoria. Además, tienen una vida útil más prolongada, por lo general de 3 a 4 años antes de requerir ser reemplazadas. La principal desventaja de las pilas NiMH es que tienen una proporción de descarga elevada cuando están almacendas. Por ejemplo, unas pilas Ni-MH que sean totalmente cargadas y almacenadas, pueden perder alrededor del 20% de la carga en una semana. Claro que esto no es ningún problema si no requieres guardar tus pilas recién cargadas antes de usarlas, que es el caso más común, por lo que esta desventaja de las pilas Ni-MH no tiene efectos prácticos en la mayoría de los casos.
Si requieres tener un juego de pilas cargado permanentemente, una solución es manterlas en el cargador cuando no están en uso. Dado que las pilas Ni-MH no sufren de efecto de memoria, el manternerlas en el cargador no les hará daño. Aunque las pilas NiMH son más caras que las Ni-Cad, en el largo plazo resultan en un mejor valor, ya que tienen una vida útil más larga.
Baterías Li-Ion
Son la categoría de pilas más reciente. Su ventaja principal es una capacidad de carga superior y una vida útil más larga.
Las pilas Li-Ion tienen una vida útil promedio de 300 a 500 ciclos de recarga, o alrededor de 4 a 5 años. Es posible maximizar la vida útil de las pilas Li-Ion manteniéndolas en el cargador la mayor parte del tiempo.
Por último, es importante que leas cuidadosamente las instrucciones del dispositivo electrónico en el que vas a usar tus pilas, para que te asegures de elegir las recomendadas por el fabricante.
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